Morfología:

Es un protozoo móvil, anaerobio, de forma ovoide, con una longitud de 10 a 20 µm, flagelado. Su patogenicidad se relaciona por presentar distintos antígenos en su membrana externa. Su característica principal se la confiere la presencia de cuatro flagelos en uno de sus extremos y una membrana ondulante, ya que son los responsables de dar movilidad al microorganismo. Crecen en condiciones de anaerobiosis. [1]

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Fig.1 morfología Trichomona [2]

Diagnóstico:

Observando una muestra en el microscopio de flujo vaginal en mujeres o de orina en hombres se puede confirmar esta enfermedad. Para diagnosticarla realizaríamos un examen en fresco, aunque hay técnicas más sofisticadas y que no dañan tanto la muestra, como la tinción de Giemsa o Papanicolau, aunque tienen una baja especificidad y una limitada sensibilidad, por lo que no son precisamente las más adecuadas para el diagnóstico de trichomoniasis. También existe el cultivo en medio de Diamond, que tiene mayor sensibilidad que el examen en fresco, prueba de inmunofluorescencia para identificar el antígeno de superficie T. vaginalis, o el estudio de la presencia de ácido nucleico mediante hibridación in situ o PCR.[1]

Tratamiento:

El tratamiento más común es el consumo de metronidazol (Flagyl) en altas dosis (2g), este tratamiento es posible incluso en mujeres embarazadas, tiene una posible reducción de la dosis dividida en dos tomas diarias durante siete días (500mg). Es imprescindible que, en caso de tener pareja, ambos lleven a cabo el tratamiento dictado por el médico, además de evitar mantener relaciones sexuales hasta que dicha infección se haya eliminado. Es necesario evitar la toma de bebidas alcohólicas 12 horas antes hasta pasadas las 48 horas tras la toma del metronidazol. En caso de no evitar la ingesta de bebidas alcohólicas, podrían producirse náuseas y vómitos intensos.
En caso de no recibir tratamiento médico, la enfermedad podría prolongarse desde unos meses hasta años. [1]

Epidemiología:

La tricomoniasis vaginal es una de las enfermedades de transmisión sexual más frecuente. Aunque su incidencia está disminuyendo es la causante de entre el 10 al 25% de las infecciones vaginales. El único método de transmisión no sexual es la vertical perinatal.

El 30% de los casos está relacionado con otras enfermedades venéreas, la de mayor riesgo es el VIH. Algunos factores de riesgo asociados a la tricomoniasis son el DIU, el consumo de tabaco y el número de parejas sexuales. [1]

Citología:

Para identificar la existencia de Trichomonas vaginalis en una citología se deben presenciar diferentes aspectos. En primer lugar observaremos un aumento significativo de los neutrófilos polimorfonucleares, además de un posible halo perinuclear en las células escamosas superficiales. Otro signo asociados a trichomonas es la presencia de Leptothrix (bacilos anaerobios gramnegativos). Si observamos estas características debemos prestar atención al resto de la citología ya que son indicios de la existencia de trichomonas)

En una citología las trichomonas tienen un aspecto cianófilo redondeado, ovalado o piriforme con un núcleo pálido, vesicular y de ubicación excéntrica, a veces con gránulos citoplasmáticos eosinófilos también se pueden ver los flagelos si estas están bien conservadas.

En una citología en medio líquido los microorganismos pueden ser más pequeños por la fijación y centrifugado. Además los núcleos, gránulos citoplasmáticos y flagelos se visualizan mejor.

En una preparación convencional aumenta la cantidad de neutrófilos y los flagelos se observan peor.[3]

Bibliografía
1. MJ. Cancelo Hidalgo, C. Cancelo Hidalgo, F. Chavida García. Vaginitis por Trichomonas [Internet]. [Consultado Enero 2020]. Disponible en: https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-familia-semergen-40-articulo-vaginitis-por-trichomonas-13072712
2. File:Trichomonas intestinalis (02). [Internet]. 2013 [citado 30 enero 2020]. Disponible en: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Trichomonas_intestinalis_(02).png
3. David C. Wilbur, Ritu Nayar. El sistema Bethesda para informar la citología cervical. Definiciones, criterios y notas aclaratorias. Tercera Edición. Argentina. Ediciones Journal; 2017